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Trump y su Reforma Tributaria

 

 

Opinión: ¿Las reformas tributarias de Donald Trump reformaran Algo ?

Por David Cay Johnston , ganador del premio Pulitzer y el receptor de una medalla de IRE y el Premio George Polk. El autor de cinco libros, entre ellos “The Making of Donald Trump,”

Traducido del original  Will Donald Trump’s Tax Reforms Reform Anything?

 

 

Dentro de un mes, Donald Trump anuncia que va a sacar adelante su nuevo plan de impuestos, y según tuitea el presidente, será “fenomenal”.

Lo que el plan Trump no será es una reforma fiscal, al menos no de una manera significativa.

Nada de lo dicho por el presidente o sus allegados sugiere que tienen la intención rehacer  la estructura básica Estadounidense del  sistema de impuestos sobre la renta,  o sociedades, de manera que  recaude más ingresos con la menor interferencia económica. Tampoco podemos esperar que vuelva a rehacer el sistema de recaudación sobre la base de la capacidad de pago – el principio básico para que todos los sistemas de impuestos fiscales y  de riqueza se realicen con éxito y que se remonta casi 2.500 años a la antigua Atenas, donde la democracia y la tributación progresiva se inventaron como gemelos fundacionales de la civilización occidental.

Por el contrario, los tweets  de Trump y – sus allegados hablan vagamente de – “Profunda reforma tributaria que masivamente reducirá los impuestos sobre los trabajadores y las empresas” Pero por lo que podemos ver hasta ahora, las medidas generales que se pueden esperar de un Congreso con cumplidora mayoría republicana es devolver favores fiscales a la clase política,y sus  donantes de campaña política.

Eso sugiere una repetición de los recortes fiscales de 2001 y 2003 bajo el mandato del presidente George W. Bush. Dichos recortes fueron masivamente aplicados sobre los contribuyentes mas ricos, así más del 12% del ahorro de impuestos  fue a sólo una de cada mil familias.Esas fueron mis conclusiones después de estudiar los datos de la agencia tributaria -IRS.
El plan de recorte de impuestos que Trump propuso cuando era candidato suponía añadir al menos $ 7.2 trillónes ( 7,2 Billones de dólares) a la deuda federal en tan sólo una década, según muestra el último análisis realizado por el Centro de Política Fiscal . Su modelo  ha demostrado ser fiable en los últimos años en la proyección de los efectos en los ingresos a cambios en materia fiscal.
Si se combinan  nuevos y grandes recortes de impuestos con las promesas de Trump de un mayor gasto en defensa, de levantar un muro en la frontera mexicana y con las deportaciones en masa anunciadas, se obtiene un enorme incremento en la deuda federal, de la que tanto se quejó como candidato, Trump de que ya era demasiado grande.

Trump & Co. hablan sobre todo de retoques  de impuestos, sobre todo concediendo grandes  recortes de impuestos a los individuos en la parte superior y en algunas corporaciones multinacionales. En esto vemos otra estrategia de gancho de Trump, como hizo cuando la campaña contra el poder de Wall Street para más tarde, una vez Presidente, nombrar a media docena de veteranos de Wall Street a posiciones clave de su administracion.

Ayuda a la clase privilegiada de donantes de su campaña.

Por supuesto, Trump no sería el primer político que promete una reforma tributaria fundamental para luego llevar a cabo algo muy diferente . El Congreso ha hecho picadillo  nuestro código tributario, cerca de 6.500 páginas en la versión oficial del gobierno, a través de medidas con favores fiscales para la clase política de los donantes . A pesar de que el candidato Trump afirmó que “como hombre rico soy inmune a la influencia de los donantes”.

Debido precisamente a dichos favores, individuos y empresas con similares ingresos, pagan en la actualidad muy distintas cantidades de impuestos federales. Por ejemplo, en 2014 el Congreso impuso un impuesto federal sobre el trabajo a parejas casadas una vez que sus ingresos brutos superaran los $ 20.300 (para una pareja casada, con una deducción estándar y dos excepciones). Pero una pareja cuyo único ingreso fueran dividendos y ganancias de capital a largo plazo podrían ingresar $ 73,800 antes de tener que pagar el impuesto sobre la renta . Una corporación con ingresos únicamente en los Estados Unidos se le grava sobre sus beneficios, pero una multinacional con los mismos beneficios legalmente puede pagar cero por la conversión de los beneficios nacionales en  royaltis pagadas a sus filiales en el exterior gracias a un cambio de una sola línea en el código impositivo, en 1986. Ver ¿Qué pasa si Ud fuese gravado como  una multinacional? para más información sobre esto.

Algunos de los estadounidenses más ricos viven bien pagando poco o nada en impuestos federales. Seis de las 400 familias que registraron los mayores ingresos en 2009, un promedio  de $ 202 millones cada uno, no pagó impuestos sobre la renta federal .

Cada año de este siglo, de promedio, 24 de las 400 declaraciones de impuestos más grandes tenía impuestos sobre la renta que van de cero a diez centavos por cada dólar de ingresos. En 2014, 410.000 familias disfrutaron de ingresos de $ 1 millón o más,de las cuales 444 no pagaron ningún impuesto sobre la renta federal, mi análisis de las tablas de datos del IRS muestra .

Reforma real para el siglo XXI

Estados Unidos necesita una reforma tributaria real, porque el sistema de impuestos fue diseñado hace más de un siglo para una economía industrial en la que los activos más valiosos eran tangibles como edificios, equipos de fabricación y bienes duraderos. Eso ya no es cierto. Hoy en día, las ideas se han convertido en los activos más valiosos. Gran parte de la riqueza creada en Estados Unidos hoy se compone de fórmulas – fórmulas matemáticas que se ejecutan en ordenadores para que podamos retirar dinero de un cajero o ver películas en nuestros teléfonos celulares, y  fórmulas químicas de novedosos medicamentos  y motores de automóviles que podrían recorrer un millón de kilómetros con un mantenimiento adecuado.

Nuestro impuesto de sociedades, aprobado en 1909, y nuestro impuesto sobre la renta individual, aprobada en 1913, fue diseñado para su época. Se gravan los beneficios obtenidos a partir de los activos físicos y los salarios en efectivo. De hecho, Estados Unidos tiene uno de los sistemas fiscales más eficientes del mundo – para la economía de 1960.

Pero no vivimos en la economía del siglo 20 donde los trabajadores hacen cola para recoger el sobre con dólares y centavos de su salario y donde  la riqueza empresarial  es contenida en objetos inamovibles como fábricas y maquinaria.

Vivimos en la economía del siglo 21 en la que los trabajadores más valiosos son remunerados de una manera que nuestro sistema fiscal no recoge correctamente y donde los activos más valiosos son ideas. Los contables y economistas llaman a estos intangibles . Es fácil de gravar activos f´sicos, tangibles, sobre todo cuando no se pueden cambiar de sitio fácilmente como un oleoducto, un ferrocarril o una gran planta de energía eléctrica. Gravar los intangibles requiere una reforma real, una profunda remodelación estructural y replanteamiento de nuestro sistema tributario.

El plan de Trump, basado en lo que el presidente y sus allegados han dicho hasta ahora, no va a abordar estos problemas estructurales profundos. Una pieza clave que falta es un principio fiscal llamado “realización”.

Explicacion del principio de Realización

Cuando su empleador le da su sueldo, uno “materializa ” dicho cheque como ingresos a efectos fiscales, incluso si nunca cobrar el cheque. Sin embargo, según las normas establecidas por el Congreso muchos de los estadounidenses más ricos demoran la materialización de sus ingresos a efectos fiscales durante años o incluso pueden pasar décadas.

Puede hacerse una idea de esto de los estados financieros  públicos anuales que General Electric hace sobre la remuneración a sus altos ejecutivos.El CEO Jeffrey R. Immelt,obtuvo unos ingresos de casi  37,3 millones de dólares  en 2015. Pero, sólo $ 9.6 millones de dichos ingresos  se presentaron en su declaración de salarios W-2 , la cantidad de GE informó al gobierno como su salario bruto a efectos fiscales. El resto de los ingresos de Immelt son ingresos diferidos (mayormente en su plan de pensiones ) o está en forma del derecho a cobrar en especie  acciones de GE a posteriori .

Hay  Gerentes de capital privado y  gestores de fondos de cobertura -hedge funds- que reciben un mejor trato si cabe. Algunos de ellos cobran 1.000 millones de dólares o más cada año en  remuneración por rendimiento  -variable. Pueden diferir el pago de impuestos por rendimientos  y revertirlo en sus fondos con ninguna obligación tributaria. Estos aplazamientos no tienen un limite temporal, siempre y cuando los fondos continúen en el mercado, lo que podría ser durante medio siglo o más.

En efecto, estos trabajadores privilegiados obtienen así préstamos al 0% de interés del Tío Sam, un importe igual al impuesto sobre la renta que, de otra manera, pagarían inmediatamente.

Si el Congreso le diera a Ud el mismo trato, dispondria de mucho mas a fin de mes. Se podría quedar con todos los impuestos sobre la renta deducidos de su nómina hasta la fecha , siempre y cuando usted invirtiera el dinero en lugar de gastarlo. Si sus rendimientos fuesen del 4% y pudiera diferir 35 años  los impuestos a pagar de cada año, usted, en última instancia, después de pagar todos los impuestos, tendria mayor disponibilidad que la suma de todos los impuestos satisfechos.

Estos son sólo algunos de los problemas básicos con nuestro sistema de impuestos federales: están fuera de sincronía con el orden económico actual. Nuestro sistema de impuestos deberia ponerse al día. Esto, requiere un análisis profundo para comprender la  economía del siglo XXI para que nuestro sistema fiscal se derive de dicha economía, en lugar de poner trabas en los engranajes del comercio como lo hace ahora, favoreciendo a algunas industrias y ocupaciones con un  trato por el que pagan cero impuestos.

Las promesas simplistas sobre la reducción de  impuestos no se ocupan de estos temas centrales, que al final dañan nuestra economía.

El Presidente  Trump no creó estas cuestiones, pero fue candidato a la presidencia prometiendo una reforma fundamental. Ahora él y sus allegados sólo hablan de reducción de impuestos. Estados Unidos no necesita el trileo de favores fiscales para complacer a la” clase  donante “. Se necesita una reforma real. Bajo Trump no creo que lo conseguiremos.

El nuevo libro de David Cay Johnston, “The Making of Donald Trump”, fue publicado el 2 de agosto de 2016. Su próximo será “El Impuesto sobre la prosperidad: Un Nuevo Código Tributario Federal para la Economía del Siglo 21”. Johnston es profesor visitante distinguido en Syracuse University College de Derecho y la Escuela Whitman de Gestión, y también escribe para The Daily Beast y Tax Notes

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